Rectitud de intención

La rectitud de intención es algo tan importante que independientemente de lo que hagas, será lo que determine tu felicidad, tu grado de dicha, la plenitud de tu vida.

Está es una aseveración muy importante pero cada día que pases viviendo y conociéndote mejor a través de la vida del espíritu más profundamente comprenderás esta verdad. Asimismo por ello la búsqueda de Dios lejos de ser un camino oscuro es un camino de luz porque en esa búsqueda ves en cada acción interior, en cada pensamiento, en cada intención que precede a cada a acto, todo un universo pleno de sentido en sí mismo… nada es insignificante, todo, absolutamente todo, importa.

¿Por qué? El camino que nos lleva a Dios es angosto, es estrecho. Es angosto porque incluso realizar una acción mínima que pueda estar considerada como “buena” aparentemente puede estar llevándonos en la dirección diametralmente opuesta. Me atrevería a decir que la acción más ínfima, si está certeramente encaminada, es capaz de proporcionar la dicha más inefable porque nos acercará a Dios en grado sumo. Así podemos recordar la escena de las limosnas del templo y como Jesús fue capaz de ver mucho más allá de las apariencias. Los fariseos hacian ostentación de su caridad y no hacían sino presumir, crecerse ante los ojos de los hombres, y la pobre anciana ponía de lo que casi carecía. Su limosna ridícula a los ojos de los hombres demostraba un corazón generosísimo. No esperaba ningún reconocimiento puesto que ella misma era consciente de su pobreza y por eso ese acto estaba libre de contaminación, el Ego no esperaba nada, todo ello era pura generosidad, pura entrega, puro amor. ¡Qué magnífico ejemplo nos da Jesús con esta escena!

Si con una simple limosna puede lograrse tanto… ¿qué no decir de cómo tratamos a la gente que nos rodea? ¿de cada momento del trabajo? ¿de cada rato de convivencia en familia?

La recta intención busca a Dios a través del prójimo, de amarlo como a nosotros mismos, de vivir en la actitud de amar, de dar… y sorprendentemente esa mirada del alma fija en la meta que es Dios no agota porque el deleite de la búsqueda supera con creces el freno de un cuerpo cansado. Pero no es fácil. De la misma manera que no es fácil acertar en una diana cuando se tira con un arco, el camino que seguimos en muy angosto y entraña un conocimiento de nuestras motivaciones muy profundo, requiere una sinceridad con uno mismo extrema. ¿Por qué hacemos lo que hacemos? Ya vimos que incluso podemos acudir a la oración porque hemos descubierto la paz que inunda el alma y el Ego desea colmarse de eso. Pero ¿es eso lo más importante… sí o no? ¿estamos buscando a Dios o satisfacernos a nosotros mismos? Y es curioso, porque… a fin de cuentas la intención, es algo tan íntimo, tan insondable… ¿seremos capaces de llegar tan hondo? ¿de conocernos tan bien? La aventura de la exploración de la fortaleza interior no ha hecho sino comenzar.

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La intención lo es todo

Una respuesta a “Rectitud de intención

  1. Marina Duarte Valbuena

    Yo vivía en el mundo, un día por un problema de salud busqué a Dios, desde entonces he podido experimentar en carne propia esa paz interior de la que habla el autor. He logrado llegar a ver a Dios en cada partícula de su creación, todo tiene sentido. Hasta los problemas.

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