Sexto círculo

Lo que ata nuestro corazón.

Una amiga me contaba recientemente las palabras de un sacerdote. Decía este hombre en un sermón algo que viene como anillo al dedo en referencia a lo que considero representa este nivel y es lo siguiente. Dios actúa sobre nosotros como un experto joyero. Una vez que un alma decide acercarse a Él es necesario limpiar sus impurezas de la misma manera que un joyero tiene que limpiar la escoria de un mineral para quedarse con el metal precioso, y para ello somete al mineral en un crisol a altas temperaturas y así separa lo bueno de lo malo Así, cuando decidimos acercarnos a El vamos a sufrir porque es necesario que el alma se desate de todo aquello que , consciente o inconscientemente, nos retiene, valoramos, o estamos sujeto por razón del Ego, no por razón de Dios.

Aquí , en este círculo, experimentaremos zozobras que nos harán comprender como estamos atados a diferentes facetas de la vida; nuestro trabajo, nuestros bienes personales como la casa o un coche, nuestros seres queridos, nuestro aspecto físico… En cualquiera de estas facetas descubriremos grandes o pequeñas contrarierades que serán como el hilo de un sedal cuando mantiene atrapado al pez, tirará de nosotros y nos impediría seguir el camino en pos de El. Y ese tirar de nosotros se traduce en un sufrir, y no es que suframos por Dios, sufrimos por nuestro Ego, ya que esas son posesiones que le satisfacían y su pérdida – o su temor a perderlas – es lo que causa el dolor y la angustia.

No son cosas malas, ¡todo lo contrario! , pero es el vínculo que mantenemos con esas cosas lo que no está correctamente establecido. Quizás no queramos a nuestra familia por amor de Dios, es decir, de una manera desinteresada, de una forma abnegada, pensando en dar… sino en todo lo contrario, esperamos de ellos, queremos recibir de ellos y por eso la posible ausencia de la misma causa dolor a nuestro Ego. Quizás enfocamos nuestra visión del trabajo no como algo constructivo y solidario sino como un bien personal que me permite mantener un estatus de comodidad y lujo. Nuestro aspecto físico es un bien personal… pero no deberiamos considerarlo bajo el prisma de la vida espiritual de una forma muy distinta? ¿No debería servir para ser fachada agradable de nuestro servicio a los demás?

Otro tanto sucede con nuestros bienes, y es que reflexionando sobre estas cuestiones una parabola acude rapidamente al caso. Habla Jesus que debemos ser como el administrador infiel , que sabiendo que pronto será despedido utiliza los bienes de su señor para granjearse la estima de otros señores que le podrán contratar cuando se quede sin trabajo y de esa manera perdona deudas y entrega bienes que no son suyos. Esta fabula se refiere a que todo lo que tenemos en esta vida es temporal y en virtud de esta circunstancia deberíamos actuar como ese administrador infiel, que sabe que nada de lo que administra es suyo. Todo lo que tenemos y poseemos son meros accesorios del alma pero está claro que tan pronto abandonemos este mundo seremos desposeidos de todos ellos… si es que no  los hemos perdido antes. No somos realmente dueños de nada, sino administradores temporales de lo que nos ha concedido Dios, de manera que ¿por qué nos esforzamos en utilizar esos bienes en provecho de un señor que desaparecerá – el Ego – cuando sería más inteligente usarlos en granjearnos la amistad de quien realmente nos reclamará  – Dios -?

Siguen en: Abandono

Una respuesta a “Sexto círculo

  1. excelente para un buen retiro espiritual en esta cuaresma y todos los días de la vida, hasta que se vea el cambio.

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