Voluntariado, obras de misericordia

¿Una vida espiritual sin compromiso con el prójimo? No es posible.

Pero antes una importante aclaración. Aunque la vida espiritual pueda conducirte a una entrega hacia los demás, a un concepto del amor que se basa en dar, hacia una vida en suma más plena… no puedo afirmar, ni me atrevería, que es el único camino, el único medio, la única manera. Desconozco otros motivos, otras razones que movilizan al ser humano, pero sí he visto personas abnegadas, entregadas a los demás, que en pricipio rechazan estos medios del alma. No puedo decir, ni sé siquiera, lo que sucede en sus corazones, así que no seré yo él que emita un juicio temerario acerca de las buenas personas que siguiendo otras razones y motivos, obran y buscan el bien. Yo sólo puedo hablar de una experiencia propia y de un camino que tal vez valga para alguien que lea estas páginas o al menos le sirva de reflexión, con eso me conformo.

Y volviendo al hilo inicial, asevero: no, no es posible que una persona que descubre a través de la búsqueda de Dios que poseemos una capacidad de amar, me atrevería a decir, tan poderosa, tan capaz de todo, quede confinada en una vida “sedentaria” sin otra ambición que el propio deleite en su propio gozo, en su propia paz. La propia fortaleza que esta vida espiritual conforta a quien la encuentra te obliga a abrirte al mundo. Las relaciones con los amigos se intensifcan, lo superficial deja de ser importante. No me refiero a cuestiones que incluso antes de emprender este camino podría considerar frívolas, sino que, básicamente distingues perfectamente qué cuestiones están destinadas a satisfacer el Ego, cuestiones que antes sí  te “llenaban” y que ahora contemplas inapetente, porque descubierto el nuevo sentido del amor deseas que ese sea el camino de tu vida, comprendes que eso es lo único que merece la pena.

Y ante esta certeza no sólo basta con llegar a las personas, a sentir el contacto con otra alma en cada conversación, sino que eso incluso puede saberte a poco, al menos te das cuenta de que es mucho más lo que se puede hacer. Necesitas participar en algo mayor, algo que sea muestra inequívoca de una capacidad de amar absolutamente desinteresada, y surge la inquietud de participar en labores de voluntariado, la que fuere, y el alma comprende que no hay tarea más importante que esa, y hasta que no se satisface esa necesidad apremiante, pero no inquietante, no se comprende que se ha empezado a andar realmente el camino espiritual. Y no es casualidad que Jesús se refiera a que le encontramos a él cuando visitamos a presos, enfermos, pobres y personas marginadas porque no hay mejor muestra de nuestra capacidad de amar que la que se ejerce con esa absoluta certeza de que nada puedes recibir de quien ayudas. ¿Nada? No exactamente, porque cuando amas rectamente, creces en amor, creces en humanidad, creces en plenitud… aunque como siempre que hablo de estas cuestiones debo recordar un matiz muy muy muy importante: no es este el fin de este acto -crecer, alcanzar la plenitud…-, esa es  la consecuencia. Una labor de voluntariado, la que sea, la debemos emprender por nuestra búsqueda de Dios, del amor, no para sentirnos mejores personas. La rectitud de intención es tan importante en el voluntariado como en cualquier otra tarea…. si no más.

Más sobre este tema:

Amor Perfecto

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2 Respuestas a “Voluntariado, obras de misericordia

  1. Pingback: Quiero ser voluntario « Siete círculos

  2. Carolinale_2000@hotmail.com

    Es muy lindo ayudar

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