Amar a Jesús

En el camino de la fe te aguarda una figura luminosa.

En lontananza, sus palabras te atraen como luz de un faro, y cautivado, descubres en esa figura al Maestro.

En el progreso del camino la mente y el corazón se abren a su mensaje de Amor, y en este viaje compartido, sin apercibirse uno de ello, el Maestro  deviene en Amigo.

Más un día inesperado descubres en tu propio corazón, después de largas marchas, fatigosos esfuerzos y alegrías inefables, que El ya no es sino el Amado.

El Camino de la fe, la vida espiritual, es una senda interior particular, que cada cual ha de realizar por sí mismo. Nadie puede arrebatar ni añadir a un alma ni un ápice de lo que ha descubierto,  ni un atisbo de lo que aún permance por explorar.

Esta senda comienza ante una puerta pequeña, escondida, que muchos ignoran existe en el alma. Es la puerta del Amor, el don de la Piedad, esencia del amor mismo que obra el milagro de resucitar hasta el corazón más endurecido. Traspasada esta puerta, renacemos verdaderamente, porque el alma ve la luz y conoce por primera vez lo que es la vida espiritual, y así descubrimos un Reino, el de Dios, en el que la vida es Vida y el corazón del hombre empieza a latir, verdaderametne, en sosegada paz y serena alegría. Y  se emprende un viaje interior en el que los dones del Espíritu Santo se derraman sobre el alma orante, que es como el recipiente milagroso, que cuanto más gracia recibe, mayores se hacen sus dimensiones, pues así sucede con el alma, que a medida que recibe los dones, crece en Amor.

Pero en este caminar no estamos solos, ni mucho menos. Ni el camino está falto de indicaciones, todo lo contrario. Jesús, el Maestro, te guía con sus palabras por los hasta ahora desconocidos caminos de tu propia alma. En ese ir de la mano, de Su mano, el alma adquiere una confianza que necesariamente se identifica con sentimientos; es admiración,… y también es amistad y gratitud.

Y afianzado el camino, explorados los vericuetos interiores, aprendidas las lecciones del espíritu, conocida la Verdad, esa vinculación del alma con Jesús se estrecha y depende en tal manera de El, que su resplandeciente figura es ya el objeto del mismo Amor, porque el alma ha experimentado en sí misma que El es ciertamente, Verdad, Camino, Vida.

Juan 14,6: Jesús le dijo: Yo soy el Camino, y la Verdad, y la Vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

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3 Respuestas a “Amar a Jesús

  1. Jesus, concedeme la gracia de amarte con todo mi corazon, con toda mi alma y con todas mis fuerzas.

  2. Jesus, quiero estar contigo siempre, tu eres mi unico amigo, haz de mi un hombre nuevo.

  3. DorisPlata Pineda

    Jesús, tu eres mi compañía permanente, mi apoyo, mi confidente, en tus manos coloco todas mis preocupaciones, proyectos, tristezas y alegrías.GRACIAS JESUS.

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