Para hablar con el corazón

A menudo, los hombres, en la arrogancia erigida por la razón, levantamos con nuestras palabras barreras y conflictos que dividen, y como un impetuoso río nos dejamos llevar por las crecidas de la soberbia y por la desbocada corriente de la vehemencia… o tal vez nuestra lengua se retuerce como un sinuoso cauce contaminado de maledicencias…. ¡Qué lejos del amor!

Señor, líbrame de la necedad

de creer que poseo la Razón,

del pensamiento infantil de pretender

saber más que nadie,

de erigir barreras invisibles

entre las personas,

de esgrimir la razón como un arma

y la palabra como veneno,

de no tender puentes,

sino de destruirlos.

Haz que mis labios derramen ternura,

compasión y verdad,

que mi voz sea para el prójimo

un arrullo de paz,

una fuente de consuelo

cauce de alegría serena,

sin estridencias, ni artificios…

¡Enséñame Señor

a hablar con el corazón!

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Una respuesta a “Para hablar con el corazón

  1. Siendo la razon y el corazon propias del ser humano, entre ellas , a veces , hay gran contradiccion. Por que?

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