Confianza rota

La confianza es como la copa del cristal más delicado. Una vez rota… ¿existe artesano capaz de recomponerla?

¿Cómo perdonar a quién mucho queremos y en quien confiábamos plenamente?

A menudo la gente en la que más confiamos y queremos es precisamente la que más daño nos hace. La causa de esto es que el mal que pueda hacernos una persona que guardamos en el corazón, precisamente por ese vínculo de amor que profesamos, por los lazos de confianza depositada en esa amistad, o en esa pareja, o en ese familiar, el daño sufrido provoca un dolor inusitado. La ruptura en mil pedazos de ese vínculo de confianza añade un sufrimiento desconocido, mayor aún de lo que ya de por sí suponía un agravio.
Habitualmente, una persona que no tenga recursos espirituales, hallará muy difícilmente el camino del perdón. Posiblemente encuentre una vía fácil en el olvido, en el alejarse de esa persona, perder la amistad, romper la relación sentimental, apartarse de ese familiar… con mucho, sin albergar resentimiento, pero sí con un ánimo de no querer tratar o recuperar la confianza con quien nos hizo daño. Y en la mayoría de las ocasiones guardaremos un sordo rencor en nuestro interior que nos carcomerá sin darnos cuenta y pasará factura al cabo de los años, haciéndonos desconfiados, poco dados al amor generoso, encerrados en nosotros mismos…
Ah, pero el que ha caminado en la senda que busca a Dios sabe lo que es el perdón. Sabe lo verdaderamente difícil que puede resultar el perdón, más aún, cuando el agravio supone haber perdido la confianza absolutamente en alguien, porque nos ha engañado, se ha aprovechado de nosotros, hemos descubierto abruptamente sus intereses egoístas… En ese grado la dificultad del perdón es máxima. Sea cual fuere la causa de la pérdida de la confianza, el verdadero perdón no sólo se conforma con no albergar resentimiento, sino con intentar restituir dicha confianza. Y esto es verdaderamente una tarea complicada.
¡Qué difícil puede resultar esto! Porque si la otra persona muestra su ánimo de enmienda, pide disculpas, está arrepentida… cabe la posibilidad de que el perdón sea más fácil, que nuestro ánimo por restituir la confianza perdida aumente. Pero aún así quedarán mil dudas en nuestro interior. ¡Y qué decir si la otra persona cree que actúo honestamente! Entonces parece que el camino de la conciliación se antoja imposible.
Recuperar la confianza en alguien que piensa ha obrado correctamente pero que nos ha hecho sentirnos agraviados hondamente requiere un examen de conciencia. ¿Es realmente la otra persona quién obró mal? ¿No será que yo exijo demasiado? Y aclarar estos términos requiere diálogo, y requiere mucho tiempo y paciencia. De nada sirven acaloradas y precipitadas discusiones que tal vez lo que hagan sea distanciar, herir, separar…
El tiempo obra como un bálsamo que cura heridas, y el que ora además, encuentra, tarde o temprano el camino del amor. Así, comprenderá que el edificio de la confianza, venido abajo, ha de reconstruirse desde su cimiento más básico, desde el primer ladrillo. El agraviado ha de hacer comprender al ofensor la magnitud del daño sufrido en función de la sobriedad y seriedad con la que se tome el asunto. La relación que amenaza romperse no puede esperar de sus integrantes una normalidad y frivolidad que realmente no tiene cabida, y seguir como si nada hubiera pasado, porque ambos se encaminan al precipicio. Por ello puede ser saludable una cierta distancia en el tiempo y en el espacio, que permita a las dos personas recapitular, examinar sus conciencias, hallar los propósitos de enmienda necesarios, y la capacidad de perdonar y de pedir disculpas. Y a partir de ese crítico instante, una vez ambas personas han asumido su compromiso, la confianza puede empezar de nuevo su laboriosa y fatigosa reedificación… partiendo de cero. ¡Ah!, pero ambas deben mirar en su interior esta máxima de Jesús que sigue a continuación…

Lucas 6, 37: No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados

Sigue en : Confianza rota (II)

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Una respuesta a “Confianza rota

  1. Este articulo es muy bueno e importante.
    Ante el error. Corregir y perdonar. Pero no es muy fácil.
    Es necesario tener algunos meritos y facultades, que a veces los humanos no tenemos, o no hacemos el esfuerzo.
    Estos temas del amor, el perdon y la misericordia, me parecen muy importantes.
    Gracias.

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