En la casa del Padre

Siendo más  joven tuve hambre del mundo

Y salí en su busca

Visité países

viví en el límite

probé lo que se me presentó

hice lo que quise

no puse freno ni barrera

ni límites ni fronteras

Allá donde dirigía la mirada

quería ver, probar, tocar

pensaba que en ese disfrutar

residía la esencia de la libertad

pero lejos de sentirme cada vez más lleno

cuanto más tomaba

menos poseía

cuanto más deseaba

mas vacío me sentía

Cansado y aburrido

nada parecía apetecible ya

convertido en vagabundo

desheredado en tierra de nadie

de pronto apareció ante mis ojos

la morada del Padre

Me había alejado de ella

hacía ya años, muchos años

loco por emanciparme

y buscando la libertad

la había acabado perdiendo,

siendo libre

me sentía esclavo

Y en un camino en el que el retorno parecía imposible

en el que el extravío era lo único cierto

de nuevo apareció a mis ojos

de improviso, la casa del Padre

Ahora, arropado en la calidez de sus muros

en el cariño de sus pacíficas vistas

todo lo visto y vivido fuera de ella

se revela con toda su futilidad e insipidez

Más vale, ciertamente, la más humilde de sus habitaciones

que el mejor palacio que el mundo pudiera ofrecer

Lucas 15, 20; Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó

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