Resplandece

Imagina cómo te gustaría ser.

La imaginación te puede llevar hacia extremos. Puedes desear ser admirado, envidiado, poseer y tener más que nadie, no sólo por cosas materiales, sino por inteligencia, por atributos físicos… aunque si observas este pensamiento comprenderás que tan sólo lo que estas haciendo es erigir una fachada poderosa y atractiva, sí, pero donde tú simplemente eres mero soporte.  ¿Qué hay detrás? La gente que quisiera acercarse a ti… ¿no lo haría por interés, por aprovecharse de favores que pudieras hacerles? La pregunta es….¿sentirías que eres pleno? ¿podrías decir en ese momento; “mi vida ha tenido sentido”?

El otro extremo es un ser que es querido y amado tal como es. Es un ser de compañía grata, que consuela, alivia, que contagia alegría y transmite paz. Es una persona generosa y sin miedos, estable y serena. Da igual quien se acerque a ti, le transmitirás algo bueno que nace de tu interior, que no puede ser arrebatado pero sí regalado sin medida. Efectivamente, eres capaz de darte porque dentro de ti rebosas.

La diferencia entre ambos extremos es que el primero deseas ser mejor persona por los accesorios de las personas, las cualidades externas… por la apariencia. En el segundo deseas ser mejor persona pero por tus cualidades interiores – y de cómo descubrirlas trata este blog

Las personas tenemos la capacidad de resplandecer, de iluminar. Basta ver la relación cariñosa de una madre con su hijo para comprender que en ese vínculo hay una luz… la madre brilla cuando está junto a su hijo y lo mismo sucede a éste. Sin embargo la luz de esa mujer puede apagarse cuando deja a su hijo en la guardería y va al trabajo, o al supermercado. Lo mismo sucede con el novio que está enamorado de su novia. Puede brillar de felicidad en su compañía, pero fuera de su presencia su luz puede apagarse…  En suma… ¿qué sucede? En ambos ejemplos sus protagonistas quieren tan absolutamente a su ser amado que se dejarían la vida sin dudarlo por él. Son personas que tienen amor en su corazón… lo que sucede es que sólo saben mostrarlo a esas personas muy especiales. Pero ¿como serían si  pudieran transmitir a cualquier persona que pase junto a su lado siquiera una fracción de esa luz? El alma es como un espejo. Cuando la acercamos a la poderosa luz que es el amor puro brilla… pero es una lástima que no seamos conscientes ni cuándo ni por qué. En cierto sentido seríamos seres de luz… todos buscarían nuestra compañía porque seríamos agradables, cordiales, contagiaríamos alegría, transmitiríamos paz…

De igual manera una persona que busca a Dios en su interior y descubre la fuerza del amor empieza a resplandecer. Sucede que da igual la persona que tenga a su lado, es una persona en la que puede volcar un amor desinteresado… y es esa actitud ante los demás  la que  te hace brillar, resplandecer.

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2 Respuestas a “Resplandece

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