Amor perdido

Nos endurecemos. Sí, pasan los años y hemos aprendido a guardar nuestro corazón en una caja fuerte con siete cerrojos… y es terrible, porque pensamos que estamos más seguros así, no sufriremos, no nos volverán a herir, pero tal vez descubramos un día que esa llave que guarda nuestro corazón ya no abre la vieja y oxidada cerradura.

Sí, no hay nada peor que descubrir que a pesar de estar con pareja eres incapaz de decir un “te quiero” sincero, incondicional, absoluto, sin reservas. Si eres de esas personas que guarda esa pureza y esa entrega en tu corazón te doy la más sincera enhorabuena, porque con los años el cálculo se va introduciendo en nuestras vidas. Se valoran las relaciones, se someten al peso en una báscula inconfesable que llevamos en nuestro interior, y así, no sólo la pareja, sino las amistades incluso, y en general a las personas que nos rodean, son sopesadas por lo que nos aportan en lo bueno y en lo malo. Si los inconvenientes son inferiores a las ventajas esa relación merece la pena, de otra forma se deshecha. Cada uno en su interior sabe hasta que punto está sometido a esta conducta.

Pero cuando se plantea la vida en estos términos se está empezando a perderla, porque esos derroteros no llevan a ningún sitio agradable. Puedes abnegadamente mantener tu relación, pero no como un fruto del amor, sino como un acto estoico, un acto de voluntad … quizás porque no hallas alternativa mejor, porque tienes hijos, por pura comodidad… y puede que algún día pienses que te enamoras de otra persona que te da todo aquello que no te proporciona tu actual pareja… mero espejismo, simple alboroto hormonal condenado a llevarte al mismo sitio del que partiste. Sí, sé que hablo de una manera muy genérica y que cada persona es un mundo… pero he visto tantas veces ese común denominador y tantas veces he verificado que estos no son caminos sino en espiral, que se cierran en órbitas más cerradas sobre uno mismo, cada vez más estrechas, cada vez más asfixiantes….

Vivimos tan pendientes de lo que nos pueden aportar los demás que nos perdemos la gran, la inmensa dicha, de lo que significa lo que uno mismo puede aportar… hasta que no descubres esto no te das cuenta de que te estabas perdiendo el amor.

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Una respuesta a “Amor perdido

  1. estás escribiendo mi vida, de hecho, yo empecé mi “proyecto de blog”, por una relación así, que después de cinco meses, sigo manteniendo. De alguna forma quería transmitir lo que sentía, pero no he llegado ni por asomo a la descripción que tú has hecho.

    Me encanta tu blog

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