Sé feliz

He aquí un axioma que compruebo se cumple ineludiblemente: busca tu felicidad, sin prejuicios, por encima de todo, sin detenerte ante nada y comprobarás cuan lejos estás de ser feliz. Sí, es una gran paradoja, ya que nuestro instinto de conservación nos lleva a buscar lo mejor para uno mismo y sin embargo por más que nos empeñemos en esa búsqueda es posible que al final estemos más lejos de lo que ansiamos que cuando partimos.

Y es que no hay nada más esquivo que la propia felicidad porque resulta que la dicha de una vida plena no se alcanza por ser un objeto tangible, ni una situación personal o laboral… no podemos atraparla en una red, podemos sentirla en un momento y perderla en otro o…. ¿es posible que no sea así?.Tal vez si sigues leyendo descubras que tenga algo interesante que decir.

A menudo se dice que lo importante no es la meta, sino el camino y es verdad que vivir una vida volcada en satisfacer una ambición sirve ante todo para entretenernos, pero, finalmente alcanzado el objetivo que perseguíamos, comprendamos que tal vez no era tan importante o, sobre todo, no nos hace tan felices como habíamos previsto. A cierta edad todos hemos tenido que experimentar esto de una u otra manera. Pero… ¿y si el propio camino nos ha apartado completamente de lo que era importante? Si admitimos que la meta no sea relevante… sino que lo que importa es lo que sucede por el camino, como asegura esa  reflexión… ¿puede ser igual ir por un camino que por otro? En absoluto. No, no coincido con ese pensamiento. Hay un camino y hay una meta.

Quizás el descubrimiento más importante que se pueda hacer sobre la felicidad, o tener una vida plena, es que ésta no es un fin en sí mismo, sino es la consecuencia de una forma de vivir, de emprender un determinado camino en una determinada dirección. Haz de la felicidad un objetivo en tu vida y su búsqueda la arruinará: cambiarás de pareja buscando una que te satisfaga más, buscarás amistades mejores, trabajos mejores, busca objetos y bienes que te permitan hacer y disfrutar de la vida y los caprichos te dominarán…o te hartarán. La paz interior nunca es un objetivo porque te alejarás de las personas cuando estas no satisfagan tus anhelos, huirás de la gente o provocarás que huyan de ti, el esquivar los problemas provocará que te encierres en una burbuja de cristal, buscarás vivir entre algodones y al final, cuando la realidad te roce con sus amarguras y tristezas inevitables, sufrirás indeciblemente, incluso por tonterías insignificantes. No, la vida plena es una consecuencia de una forma de ver el mundo, de vivir la vida, de relacionarse con las personas… no tiene que ver con las circunstancias del mundo que te rodea, sino con lo que sucede en tu interior, con los ojos con los que miras la realidad, tu entorno, y de cómo lo interpretas… y hablo de una paz que puede ser  inquebrantable, indestructible.

¿Y cómo es esta forma de ver la vida? Bueno… cada cual debe seguir su camino y es posible que no haya dos iguales, eso sí, aquí he expuesto anónimamente mi senda interior, a fin de cuentas, para eso he escrito este blog. Tal vez pueda serle útil a  quien lo lea.

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