“He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”
Esta simple frase resume la profunda vida interior de la Santísima Virgen María.
El “hágase” en nuestra vida implica mucho más que un acto puro de sumisión, entraña además un absoluto conocimiento propio. Es en primer lugar discernir nuestras enormes limitaciones, que hacen que incluso la petición en la oración más recta y desinteresada pueda empañarse con nuestra propia vanidad. Es conocer nuestra absoluta ceguera incluso para pedir lo que nos es más conveniente. Es en suma, un acto de humildad porque entraña conocer íntima y sinceramente que es la voluntad de Dios lo que más conviene a nuestra alma en todo momento y circunstancia.
El “hágase”, inmediato y sin vacilaciones es el que con el tiempo el alma debe ejercitarse en alcanzar, y así ante cada situación de nuestra vida nos aferraremos a este acto de abandono sin dilaciones ni tiempos de espera ni consultas. Observa y medita la celeridad en la respuesta de la Santísima Virgen María. Una vez que aprendes un camino, por ejemplo, el del perdón, o el de la renuncia a uno mismo, o el abandono en cualquiera de los variados asuntos que pudieran presenterse en esta vida… ¿por qué perder tiempo una vez que la misma dificultad vuelve a presentarse y ya conoces cuál es el camino de la superación interior? Así como un atleta se ejercita repitiendo una tarea, el alma que supera dificultades acaba no sólo haciéndolo más diligentemente, sino también más perfectamente, más pleno en amor. Este “hágase” espontáneo y vital, hondo, nacido en lo más verdadero e íntimo de tu ser, hará tu vida ligera, libre de cargas y temores, llena de sencillez y alegría… este “hágase” te hace indestructible.
El “hágase” es el conocimiento absoluto que detrás de cada circunstancia de nuestra vida tenemos una ocasión para crecer en amor… no se trata en absoluto de resignación, sumisión, rendición, ¡ni hablar!… sino comprender nuestra realidad en un sentido espiritual y elegir siempre el camino del amor, que no será ni el camino más cómodo ni el más fácil, pero sí será el más pleno porque en ese camino está la verdadera vida. Aférrate al “hágase”.