Si tú, hombre o mujer
te comparases con el Creador…
si midieras tu inteligencia con su Omnisciencia,
si pesarás tu propia sabiduría
y el contrapeso fuera la Sabiduría,
si pudieras ver el amor en ti
y comprendieras el Amor de El,
si de alguna manera midieras tus fuerzas
con las del Ser Omnipotente,
si tu imaginación pudiera siquiera considerar
semejante comparativa…
¿en qué escala infinitesimal
quedarías relegado?
Aún así, cuantas veces hemos de reconocer
que nos creemos más sabios que El,
más fuertes, más inteligentes…
y nos empeñamos en andar nuestros propios caminos
determinar nuestras propias reglas,
dibujar nuestro propio mapa,
cuando El mismo nos envió a su Hijo
y nos dejó todo el camino marcado
y sus enseñanzas claramente instruidas
en los evangelios…
y en nuestro error asignamos a cada sacramento
el relativo valor y uso según nuestro saber… escaso
Así, muchos cristianos, con ¿recta intención?
desoímos,… no queremos sentirnos aludidos
Decimos… “yo me entiendo con Dios”
cuando deberíamos decir
“yo hago lo que más me conviene”
y en esa oscuridad que elegimos
nos adentramos a sabiendas
que nos envolvemos en tinieblas
Ah, Jesús, Señor mío
que claro nos lo dijiste, una y otra vez,
más nosotros no queremos ni ver ni oír
y negamos la validez de un sacramento
aduciendo razones teológicas, filosóficas… personales
porque nos nos parece conveniente a nosotros…
Y para dejar bien claro esto, Tú mismo te sometiste
al primer sacramento,
fuera de toda lógica, incomprensiblemente
¿qué necesidad tenías?
pero tus palabras resuenan hoy día, recordándonos,
no se trata de lo que uno quiere,
sino de lo que Dios, nuestro Padre,
Suma bondad, que desea nuestra mayor felicidad,
establece.
¿Y es que no sabe un padre lo que conviene a su hijo?
¿Y cuántas veces es evidente que el hijo no entiende
por qué le educamos de una manera determinada?
Cuán a menudo le indicamos
“haz esto, no hagas lo otro”…
y no aprendemos nada de lo que nosotros mismos enseñamos
…siendo El tan grande y sabio
y nosotros tan pequeños e ignorantes…
Mateo 3, 13-15; … Soy yo el que necesito que tú me bautices, y ¿eres tú el que vienes a mi?
Jesús le respondió: Deja eso ahora; pues conviene que cumplamos lo que Dios ha dispuesto.
NO CREA NADIE:
QUE LE BASTA LA LECTURA, SIN LA UNCIÓN,
LA ESPECULACIÓN, SIN LA DEVOCIÓN,
LA INVESTIGACIÓN, SIN LA ADMIRACIÓN,
LA CIRCUNSPECCIÓN, SIN EL REGOCIJO,
LA PERICIA, SIN LA PIEDAD, LA CIENCIA, SIN LA CARIDAD, LA INTELIGENCIA SIN LA HUMILDAD, EL ESTUDIO SIN LA GRACIA DIVINA, EL ESPEJO SIN LA SABIDURÍA DE DIOS.