Espíritu Santo,
Voz serena que aplacas la inquietud
Susurro invisible que inspiras a las almas,
Arrullo de ternura que consuela el corazón afligido,
a ti acudo a mostrarte mi alma.
Ved que en mi interior me vanaglorio fútilmente
ensalzo mis buenas obras
desprecio mis defectos,
Me veo a mí mismo según el prisma que más me conviene
y me conformo en mi vana autoestima…
¡edifico sobre arena!
Más mi corazón carece de humildad
y en esto sé que os desagrado,
por ello os suplico vuestro último don,
aquel que ilumina mi alma, mis obras, mi vida
en vuestra diáfana presencia
a la prístina luz de vuestra mirada
Llenad mi alma en el temor de vuestra Justicia
porque conociéndola me conozco
porque despeja la niebla de la soberbia
y dispensa el gozo de la humildad
Llenad mi alma en el amor de vuestra Misericordia
porque abrigado en su amparo nada temo
¡nada en la vida es más grande ni más seguro
que la certeza de vuestro Amor!
Inundad mi alma del don del Santo Temor
que mantiene perenne la humildad del corazón
y rebosante en la confianza plena del Amor.
Amén
hermosa oración, me encanta
me encanta esta oración, esta realmente hermooooooooooosa