Espíritu Santo, Aire puro de la mañana,
Brisa fresca de la montaña
que recorres los valles
y limpias las almas
que en las cumbres te alaban
Vos que conocéis toda mi imperfección
mirad mi alma repleta de llagas
pues en mi ignorancia y debilidad
mil cadenas tiendo al mundo
que me desgarra con sus afanes y necesidades
A él me aferro inseguro
pues el vértigo y el miedo de las alturas
me impiden ascender hacia Vos
En la oración siento el impulso de echar a volar
cual ave infante,
y admirar la vida desde lo elevado,
más una y otra vez me siento incapaz…
un pesado lastre me retiene
Por ello os suplico
que seáis Viento que impulse mis alas
y rompa mis cadenas
Sed la luz que me muestre
la hermosura y la belleza
la bondad y la armonía,
de vuestra Creación
pero libradme de cualquier atadura a ella
que me sojuzgue, atormente y retenga
Infundid en mi, os ruego,
el don de la Ciencia,
aquel que me permita contemplar el mundo
¡libre!
desde las alturas del espíritu
