Espíritu Santo, Fuente de Vida
Lago cristalino en el que el alma se espeja,
a ti acudo solícito.
Busco las claras aguas eternas
con las que sosiegas mi alma
y aplacas la sed de mi espíritu.
Ved que comparezco ante Vos
enfermo y atormentado.
Desconozco mi natural esencia,
y mi vida está desorientada, sin brújula,
como un niño me comporto.
No dejéis que mi fe se marchite
en los sinsabores de la vida,
o en la torpeza de mi ingenuidad,
y mostradme siempre, mi amada Luz,
cómo se cumple verdaderamente
aquella máxima que reza
“Todo cuanto a Vos conduce,
es fuente de Paz”
Iluminádme con vuestro santo Don del Entendimiento,
que muestra los entresijos de mi alma
en la claridad de tu Palabra,
sed guía e intérprete a mi vera
a fin de que nunca me aparte
de vuestra santa voluntad.
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