Cuán fácil es para el hombre caer en las trampas del pensamiento,
del razonamiento infalible de la propia mente,
-cada cual con su lógica personal-
que con asombrosa sencillez nos simplifica y resuelve
los terribles conflictos del mundo entero
No hay persona que no se sienta segura de poseer una incuestionable verdad…
de lo que debe hacerse para mejorar este desastroso mundo,
lleno de guerras, corrupción, pobreza,… egoísmo…
Siempre, absolutamente siempre, el mal y la culpa permanecen lejos de nosotros,
de cada uno de nosotros,
de uno mismo…
La culpa reside en los demás…
… en políticos, gobernantes, poderosos y ricos…
-qué mal visto está hoy día reconocerse culpable… pecador-
Y nos aferramos a una ideología que con el tiempo lo resolverá todo…
… y eludimos nuestra responsabilidad
porque si este mundo necesita algo…
ese algo es…
paz, generosidad, comprensión, desinterés,… bondad
Amor
… y nada de eso se compra ni se vende
ni se negocia en parlamentos y embajadas
ni se establece con sofisticadas teorías sociológicas.
Esos son valores que sólo pueden brotar de tu corazón.
Pero para ser persona
capaz de brindar paz,
de dispensar bondad,
de inundar los corazones de amor,
habrás primero de llenarte tú mismo de esa misma paz, bondad y amor….
… y eso sólo puede ocurrir si te llenas de Dios,
si permites que entre en tu corazón,
si eres capaz de abrir los ojos de tu alma para descubrir su Santo Rostro
en un encuentro de oración y contemplación….
Y sucedido esto, comprenderás con el tiempo
que este mundo cuán diferente sería
-¡porque lo experimentarás en tu propia carne!-
si cada ser humano adquiriera el firme compromiso de vivir para el Amor
de entregarse plenamente a cuantos nos rodean
y arrepentido abandonase toda entrega al propio egoísmo…
viviendo de ese sencillo alimento del alma que es la oración
que colma y sacia nuestro espíritu por completo
Ah, descubierta esa verdad…
qué inútiles resultan tantas discusiones vanas,
cuántos debates adolecen de absurdo y necedad,
cuán estéril es todo esfuerzo humano carente de recta intención…
¡qué terrible pérdida de tiempo es esperar que cambie este mundo
si primero no cambia uno mismo!
San Mateo 9,13: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido para llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.
Para cambiar el mundo, cambiar uno mismo; claro que bastantes personas.
desde el corazon, hacia Dios. Partiendo de la paz, bondad, amor , entrega,….. . Las instituciones, la sociedad ?