¿Qué significa amar a Dios?

Un niño había visto a su padre trabajar arduamente para sostener a su familia y permitir que sus hijos tuvieran un futuro mejor…. la vida de su progenitor se sostenía, humildemente, sobre un amor abnegado y se manifestaba con una alegría sencilla, secreta. Pero sucedió que el niño creció y se hizo mayor, maduró en inteligencia y conocimiento, y viendo lo que le ofrecía el mundo,  consideró que tal vez la vida de su padre había sido sacrificada y resignada en exceso, y lo que antaño le había parecido digno de admiración ahora le pareció merecedor de lástima, y para nada quiso imitar el ejemplo de una vida entregada y así sucedía que hasta se avergonzaba de ser su padre quien era.

Y es que el niño, al crecer, había olvidado lo que es amar.

Uno de los lastres más pesados que carga sobre sus espaldas la Iglesia, y en general, la religión cristiana, es que la historia demuestra que en numerosas ocasiones la doctrina predicada no coincide con lo que sus obispos y miembros han realizado, vemos cómo pueblos que se decían cristianos han actuado de forma diametralmente opuesta a lo que se proclama. Se ha caído en el puritanismo capaz de generar ostrascismo social e hipocresía, se ha perseguido y asesinado… y hasta las guerras han sido instrumentalizadas y usadas en el nombre de la religión. Y eso por no hablar de pecados mayores cometidos por personas que aspiran, se supone, a la santidad.

Un cristiano no puede sino contemplar esta dura realidad desde el conocimiento de la naturaleza del hombre, porque sabe de nuestra debilidad. Por supuesto, la maldad es injustificable, pero… tan dañino como el mal causado por otro es utilizar sus errores y pecados para  justificar nuestra pereza, nuestro letargo, conformismo, vaguedad, indefinición, tibieza… muerte espiritual en suma. Porque de la misma manera que la historia nos muestra las sombras, también nos ilumina con multitud de ejemplos admirables, de vidas de santos, hombres y mujeres, cuyo comportamiento no puede explicarse desde el mundo y puestos a mirar al pasado – y el presente- no es menos cierto el bien innumerable que desde el seno del cristianismo se ha proporcionado al mundo.

Un cristiano no puede detenerse en valorar la virtud de quienes nos rodean, para de esa manera, ajustar nuestro nivel de exigencia, nuestro comportamiento, y así actuar como por ósmosis en un planteamiento vital que se resumiría en: “mi ética se ajusta a la ética de quienes me rodean”. De hecho, la laxitud en la que viven muchos cristianos no es sino eso, el conformismo de vivir en una sociedad indolente cuya principal meta es el hedonismo, la existencia volcada para el egoísmo,… la muerte del amor. Desgraciadamente sucede que los valores que hacen una vida plena, la búsqueda que da plenitud a la existencia humana, es despreciada y burlada por lo “políticamente correcto” de nuestro tiempo. La virtud y el valor de una vida sacrificada en amor es desdeñado por nuestra sociedad, que como mucho admite una curiosa reflexión: “si esa persona es feliz ayudando a los demás mejor para ella, déjala que siga con lo suyo que yo voy a lo mío”

Pero el cristiano ha de mirar a Dios. Ese ha de ser su anhelo, su afán íntimo. No se puede vivir mirando al mundo y lo que nos ofrece seductoramente y a la vez pretender seguir a  Dios.

Pero… ¿qué significa amar a Dios?

Ese es un deseo que verdaderamente llena el alma y da paz interior… pero ¿en qué consiste ese deseo? ¿qué frutos da?

Amar a Dios es amar sus atributos, a saber, Amor, Justicia, Verdad, Sabiduría, Santidad.

Buscar a Dios es buscar la perfección en esos atributos, el vivir el Amor auténtico en cada manifestación del trato con el prójimo, el buscar satisfacer lo que a cada cual corresponde tanto en el seno de familia, amistad, trabajo… ser justo en todo cuanto se hace, supone el amar la transparencia y sencillez y aborrecer la mentira, la sabiduría de comprender cómo la naturaleza del alma humana que se realiza en el amor y es pleno sólo en el Amor de Dios. Y el atributo que lo resume todo, amar la santidad, comprometiendo cada instante de cada día en esa mirada interior fija en Dios.

Cuando un cristiano alimenta en la oración que practica diariamente el deseo de amar a Dios sobre todas las cosas, está fortaleciendo el deseo de vivir con mayor coherencia dichos atributos divinos. Por ello no se puede decir que se ama a Dios sin que eso se traduzca inmediantamente en un compromiso vital. En la medida que ese amor es más hondo y firme, mayor es el afán en la búsqueda de esos valores, que no serán unos atributos que una persona pueda poseer en base a una educación y a una condición social… algo así como un talento natural que tal cual se nos ha dado y así mismo somos, casi determinado genéticamente… sino que serán unos valores que crecerán y que transformarán al cristiano comprometido en una persona que ciertamente no pasará desapercibida en una sociedad indolente e individualista.

Mateo 24, 12: “…y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará…”

Mateo 25, 37-40: Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero y te recogimos o desnudo y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.


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5 Respuestas a “¿Qué significa amar a Dios?

  1. Creo que ciertamente vivimos seducidos por la moda, la politica correcta, lo omisión comodina, vamos por el mundo olvidando quienes somos y para que estamos aquí, perseguimos ilusiones, fantasmas de felicidad, creo que debemos rescatar nuestros valores y recuperar la dignidad, amarnos los unos a los otros y seguir a Dios.

  2. Juanita de Jesús

    Cuando escucho a algunas personas decir que no creen en Cristo porque: “la Iglesia”, es corrupta y le quita el pan de la boca a los pobres o se refieren a ciertos sucesos históricos o a desviaciones de algunos Sacerdotes y demás consagrados…Sólo me resta decir, que ser cristiano es ser seguidor de Cristo y que por lo tanto la Iglesia compuesta por personas, suele como cualquier otra forma de vida o seguimiento, compuesta de hombres de carne y hueso, cometer errores garrafales; creo que no es “La Iglesia” sino la mala opción de cada quién por actuar en contra del bienestar de otros y aún del propio bien. También se debe reconocer el amor por muchos crisitianos que viven en pro del bien de sus semejantes, almas que en silencio trabajan diariamente por los más necesitados, ejemplo que debemos seguir quienes nos llamamos crisitianos.

  3. Creo firmemente que amar a Dios es la cúspide del cristianismo,,,ya que asi estaremos cumpliendo con el primer y gran mandamiento,, el mas importante y mayor de todos. Tambien como dijo Salomón: el todo del hombre es temer a Dios y guardar sus mandamientos. Claro esta que no podemos guardar los mandamientos de Dios si no le amamos; Jesús dijo: el que me ama mis palabras guardará, el que no me ama no hace caso a mis palabras.. Pienso que es tiempo de dejar de enseñar de la fe,,, no del todo manteniendo un equilibrio, del reino de Dios, de la prosperidad, Y ENSEÑAR MAS DE COMO AMAR A DIOS NUESTRO PADRE, DE SER VERDADEROS ADORADORES, de enseñar del camino mas excelente que es el amor al Padre celestial,ya que el perfecto amor echa fuera el temor, que nuestras acciones lo mas importante es la fe que OBRA POR EL AMOR

  4. Gracias por esta reflexion,tan profunda

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